Sala de Prensa
Martes, 26 de junio de 2012 
Discurso del Subsecretario Fernando Schmidt
Huella de Carbono 2012
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Amigas y amigos:

 

Hoy es un día importante para la Cancillería. Después de un poco más de un año de trabajo, estamos entregando los resultados de un proceso de mejoramiento continuo que cambia para bien la forma en cómo nos relacionamos con los temas de la agenda de sustentabilidad actual. Estamos entregando los resultados de la medición de la huella de carbono de parte importante de nuestras operaciones.

 

El contexto no puede ser más oportuno: la semana recién pasada tuvo lugar la Cumbre Rio+20, que convocó a la comunidad mundial con el propósito de analizar estrategias de desarrollo sustentable, una materia central para nuestras sociedades y en especial para las futuras generaciones. Uno de los temas más apremiantes, y que no podemos eludir como herencia que dejaremos a nuestros hijos y nietos, es el calentamiento global, así como otros problemas que afectan a los ecosistemas, como la desertificación, la masiva extinción de especies y la indiscriminada tala de bosques.

 

El crecimiento de la población mundial y el mejoramiento de las expectativas de vida, con todo lo positivo que tiene, han redundado en una presión crecientemente mayor sobre los recursos de la tierra, así como en el desmedido incremento de las emisiones contaminantes.

 

El calentamiento global es un proceso al que hemos contribuido de forma determinante como humanidad a través de la emisión de gases de efecto invernadero, como el carbono. Sus efectos empiezan a percibirse en nuestra vida diaria, a través de fenómenos como el derretimiento de hielos polares, la desaparición paulatina pero constante de glaciares, las alteraciones en patrones de lluvia, o la elevación de los niveles de los océanos. Todo ello afecta seriamente la biodiversidad sobre el planeta, que es uno de los fundamentos de nuestra economía y de nuestro tejido social.

 

Urge entonces que adoptemos medidas; tanto de conjunto, acordadas por las naciones en Cumbres como la de Rio, como a nivel de las organizaciones y de las personas.

 

Ese es el empeño que ha guiado la medición de la huella de carbono en el Ministerio de Relaciones Exteriores, segunda cartera que lleva a cabo esta medida, después del Ministerio de Medio Ambiente en el país.

 

Como señalamos en su momento, el programa fue licitado y hoy la Fundación Chile y la empresa Proyectae han entregado los resultados correspondientes a las emisiones de carbono del edificio institucional José Miguel Carrera y de la Academia Diplomática, así como de las siguientes misiones en el exterior: Misión de Chile ante la Organización de Naciones Unidas; el Consulado General de Chile en San Francisco, Estados Unidos; la Embajada de Chile en Brasil; la Misión de Chile ante la Unión Europea y la Embajada de Chile ante la República Popular China.

 

La elaboración del informe contó con la estrecha coordinación y colaboración de la Dirección General Administrativa, de la Dirección de Energía, Ciencia Tecnología e Innovación, en conjunto con los Servicios Dependientes del Ministerio.

 

Debo, en este sentido, destacar la fuerte motivación por llevar adelante esta iniciativa de todos los funcionarios que colaboraron en la obtención de la información, tanto de los que trabajan en el Edificio Institucional y en la Academia Diplomática, como en las Misiones involucradas en el exterior.

 

Ya hemos escuchado los resultados del informe que estarán a disposición de todos. En este contexto, destaco una cifra: el promedio de emisiones por persona en el edificio ministerial es de 5 toneladas anuales de carbono, una cifra alta, pero que se explica en buena medida por los viajes aéreos que los funcionarios realizamos en el cumplimiento de nuestras tareas y por el despacho de correspondencia y materiales fuera del país.

Tanto en ese aspecto, la reducción del número de viajes aéreos, como en otros aspectos ligados a la eficiencia energética y control de fuga de gases refrigerantes, que pueden ser muchísimo más dañinos que las emisiones de carbono, tenemos espacios para mejorar y aminorar nuestra huella de carbono.

 

Queremos destacar en este momento el trabajo que hemos hecho en términos de asociaciones público privadas para avanzar hacia una Green diplomacy. En particular queremos agradecer a SCX, la Bolsa Climática de Santiago, que ha donado los bonos de carbono, así como las licencias que permitirán acreditar por un año la certificación CO2 Neutral de las cinco misiones que hemos indicado precedentemente. La materialización de este logro fue objeto de un amplio reconocimiento en las Naciones Unidas en Enero de este año, donde Chile pudo exhibir este logro a la vanguardia de otras Cancillerías del mundo, en un Workshop organizado por la Secretaría General de esta organización.

 

Asimismo, queremos agradecer a la empresa Arauco, quien en conjunto con SCX, hizo posible que la muestra chilena en Expo Shanghai fuera la única CO2 Neutral y que replicando esa experiencia icónica hoy nos ha donado los bonos de carbono de sus proyectos de energía renovable que permitirán neutralizar la huella de carbono de los viajes aéreos 2011 de la Cancillería en su conjunto.

 

Compensar es el esfuerzo complementario a nuestros propios esfuerzos de reducción. Estudiaremos, por tanto, con atención las recomendaciones del informe con el objeto de mejorar en aquellos aspectos en los cuales esto es posible en el más breve plazo. Medidas tan simples como fomentar la utilización de las videoconferencias así como el aumento del número de estacionamientos para bicicletas (de 13 lugares hemos subido a 25 y se espera aumentarlos aún más) y una mayor eficiencia energética contribuirán a mejorar nuestros índices.

 

En este mismo sentido, como muestra del compromiso de nuestro Ministerio, les informo que ya nos estamos preparando para una próxima medición. Con el apoyo de la Fundación Chile hemos organizado un curso de capacitación para que funcionarios del Ministerio puedan continuar en el futuro con la medición de la huella de carbono como parte de nuestras competencias internas. 

Pero también es muy importante destacar que la medición de la huella de carbono institucional constituye un incentivo para tomar conciencia individual respecto de nuestras actividades, acciones y decisiones. Cada cual, en su escala, puede trabajar por reducir su huella de carbono. Cada uno de nosotros puede involucrarse en el trabajo por hacer más habitable nuestro planeta y asegurar que las próximas generaciones puedan desarrollarse como lo hemos hecho nosotros y las generaciones que nos han precedido.

 

En el ámbito de la diplomacia; lo que se denomina "Green Diplomacy" es sinónimo de una gestión moderna y consciente. Al fin y al cabo, si nuestras acciones afectan a todos, también seremos evaluados en función de cómo protegemos nuestros propios bienes ambientales.

 

Es así como nuestras misiones en el exterior que ya han medido su huella pueden convertirse en una clara demostración y ejemplo concreto del compromiso de Chile con la "Green Diplomacy". La continuidad de su atributo de CO2 neutralidad será una muestra de ello.

 

En este panorama, quiero agradecer el apoyo decidido de nuestros funcionarios y las asociaciones gremiales que los representan en esta iniciativa. Con ellos construiremos la posición de liderazgo que el país demanda de nosotros.

 

A todos, muchas gracias.