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Prioridades de la Política Exterior
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La política exterior de Chile, fijada por el Presidente de la República, nace de la combinación entre los principios de nuestro actuar internacional y los intereses de Chile en el mundo. Estos elementos dan forma a políticas, lineamientos y acciones concretas, cuya implementación recae en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

 

El ordenamiento de las prioridades en materia de política exterior se basa en apreciaciones sobre el entorno internacional y sus posibles desarrollos, y se fundamenta en los estudios y análisis existentes. Con el fin de facilitar la coherencia que deben tener las decisiones de política exterior, resulta conveniente contar con una guía que permita trazar líneas de acción y fijar objetivos específicos que reflejen las prioridades de Chile en el mediano plazo.

 

A continuación, se identifican los elementos que el Ministerio de Relaciones Exteriores considera fundamentales dentro del diseño de su política exterior, y que reflejan las prioridades de acción para los próximos años.

 

1. Chile y el mundo

- Países vecinos

Nuestra prioridad en materia de política exterior está constituida por el fortalecimiento de la relación con los países vecinos y con la región, pues es a partir de esta zona que queremos proyectar nuestra identidad y enfrentar en conjunto los temas de la agenda internacional. Comprendemos que el desarrollo nacional está vinculado a la mantención de las mejores relaciones políticas, el intercambio comercial y la cooperación con nuestros vecinos. Para ello, en la próxima década mantendremos un permanente diálogo, amplio y profundo, sensible a las áreas más relevantes de la relación y que se extienda a los más diversos ámbitos, incluyendo sectores tales como la energía, el comercio, la defensa, la educación, la cultura y las migraciones. Dentro de este contexto, la integración física, a través de la construcción de ejes de transporte, así como las comunicaciones, serán piezas fundamentales del proyecto de integración con nuestros vecinos. Los esfuerzos de Chile dentro de los próximos años estarán dirigidos a potenciar la comunidad de objetivos con ellos, así como los valores que compartimos, entre los que destacan: la promoción y defensa de la democracia y los derechos humanos, el crecimiento económico con equidad, la igualdad de oportunidades, la paz y seguridad, y el desarrollo social y cultural de nuestros pueblos.

 

Con Argentina compartimos una de las más extensas fronteras del mundo, de más de 5. 500 kilómetros, lo que continuará determinando la profundidad, riqueza y complejidad de nuestra relación bilateral. En la próxima década haremos esfuerzos para intensificar las más de 30 instancias de diálogo y coordinación bilateral existentes, entre las que destacan los comités de integración fronteriza y el grupo técnico mixto de infraestructura. Creemos que es necesario continuar dando importantes señales de confianza en nuestra región, como lo es la creación de la Fuerza de Paz Binacional Combinada Cruz del Sur. La intensidad de la relación seguirá encontrando una de sus más palpables expresiones en la creciente presencia económica y en el dinamismo de las relaciones políticas, económicas, comerciales y culturales.

 

Con Bolivia hemos concordado que dentro de los próximos años nuestras relaciones se enmarquen en un diálogo amplio y sin exclusiones. Ello significa continuar con un proceso activo de generación de confianza mutua, de ampliación de los ámbitos de cooperación económica y social, de libre tránsito y de integración física, entre otros temas (Agenda de los 13 Puntos). El diálogo presidencial y el de Cancilleres continuarán siendo instrumentos eficaces para este proceso. Además, diversas instancias contribuirán activamente al trabajo político y técnico que ambos países desarrollan, tales como el Mecanismo de Consultas Políticas Bilaterales a nivel de Vicecancilleres, el Grupo de Trabajo sobre Asuntos Bilaterales, el Comité de Frontera y el Grupo sobre Libre Tránsito, entre otros. La agenda cultural bilateral seguirá siendo, asimismo, enriquecida con nuestra participación en diversas instancias de integración para los pueblos de ambas naciones. Creemos que la profundización del proceso de desarrollo de confianzas mutuas y la mantención de un diálogo amplio y sin exclusiones son las bases sobre las que se alcanzarán mayores grados de complementariedad.

 

El 16 de enero del año 2008, el Gobierno del Perú presentó una demanda contra el Estado de Chile ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya. Esta demanda pretende desconocer la frontera marítima común entre ambos países, no existiendo méritos ni fundamentos para plantear una controversia en torno al tema, ya que los límites con Perú fueron fijados hace más de medio siglo, mediante Tratados Internacionales plenamente vigentes y respetados integralmente. El Gobierno de Chile ha respondido con la necesaria firmeza y sobriedad, ya que los antecedentes que invoca son sólidos y objetivamente respaldados.

 

Esta situación ha sido enfrentada con una posición que goza del respaldo de una política de Estado.

Por otra parte, Chile y Perú pueden mostrar raíces histórico-culturales comunes, una cercanía geográfica, la dimensión oceánica, vocación democrática y el compartir el propósito de dar una mejor calidad de vida a sus pueblos como las guías que encauzan la relación chileno-peruana.

 

Es evidente que ambos países tienen una extensa agenda bilateral, la cual abarca aspectos políticos, económico-comerciales, empresariales, culturales y sociales de directo impacto en los ciudadanos de ambos países. El Gobierno de Chile considera que todos estos ámbitos deben continuar avanzando en una relación inteligente, y que el rumbo de la integración es el único que conduce a un horizonte compartido.

 

S.E. la Presidenta de la República ha llevado a cabo una serie de acciones en la dirección señalada anteriormente y que constituyen una muestra de la voluntad política que siempre ha animado a su Gobierno, en el sentido de perseverar en una profundización de la relación chileno-peruana y la promoción de un mayor acercamiento entre ambos pueblos.

 

 

- América Latina

América Latina continuará siendo el área prioritaria de atención política, a partir de la cual se profundizarán cada vez más los lazos en otros ámbitos, tales como los económicos, comerciales, sociales y culturales. Creemos que nuestra pertenencia a América Latina debe imprimir el sello de nuestra política exterior, otorgándole un contexto geográfico que la determine como nación. El reconocimiento de esta realidad es lo que sustenta nuestro proyecto de inserción internacional, el cual adquiere importancia estratégica al observar que nuestra región cuenta con un potencial único para estrechar y multiplicar los lazos económico - comerciales, fortalecer nuestros vínculos políticos e impulsar nuestro desarrollo cultural. Ello se materializará a través de programas de cooperación regional, la participación en reuniones bilaterales de coordinación política, económica y cultural, iniciativas de integración en áreas tales como infraestructura, energía, transporte y circulación de personas, y la participación en las instancias de coordinación política en el continente.

 

Nuestra política exterior parte de la base de que para crecer económicamente, erradicar la pobreza y lograr mayor justicia social y equidad, se requieren mercados abiertos, integrados y confiables, así como una región estable caracterizada por la certidumbre jurídica y política, comprometida con el bienestar de sus ciudadanos. Ello nos motiva a trabajar en la próxima década en los ámbitos vecinal, paravecinal y en instancias de integración regionales, en un marco de respeto y aceptación de las naturales diferencias existentes. Creemos que la mantención de las mejores relaciones bilaterales con los países de la región, así como los esfuerzos de integración, son el camino adecuado para el desarrollo conjunto de nuestros pueblos y para alcanzar un futuro de prosperidad compartida.

 

En la práctica, nos proponemos contribuir durante los próximos años a los procesos de integración existentes, tales como la Comunidad Andina (CAN), el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), el Grupo de Río y la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Mediante nuestros esfuerzos de integración con América Latina, aspiramos a contribuir a una profundización del proceso democrático de los países de la región y de robustecimiento de la institucionalidad política, aportando al desarrollo regional.

 

 

- América del Norte

Partimos de la base de que Estados Unidos continuará jugando el rol de principal potencia económica y militar en el mundo dentro de la próxima década. Tal condición hace de dicho país un actor fundamental en la política mundial, de especial relevancia para nuestra política exterior. Esperamos que la diversidad y amplitud de los vínculos, así como las muchas coincidencias existentes entre ambos países, lleve la relación a un gran nivel de confianza y cooperación, tanto en asuntos bilaterales como globales. La profundización de estos vínculos continuará sustentándose en la consonancia de valores y la existencia de objetivos compartidos.

 

Seguiremos buscando áreas de convergencia en los temas de la agenda internacional tales como los derechos humanos, la democracia, la seguridad, la gobernabilidad y la apertura comercial. La evolución política, económica y social de Chile ha sido destacada en los círculos políticos y académicos independientes estadounidenses como exitosa, no sólo en América Latina, sino que también entre los países en desarrollo. Como consecuencia de ello, nuestro país continuará siendo percibido como una nación estable, así como un socio confiable en la región.

 

En los últimos años hemos observado el continuo fortalecimiento de los vínculos recíprocos con un nivel de madurez que se expresa tanto en la estabilidad y solidez de las relaciones, como en sus componentes cualitativos. Lo anterior da pie –y a la vez plantea un desafío– para seguir trabajando en la revitalización de la agenda bilateral sobre la base de profundización de nuestra relación de acuerdo con la nueva realidad de ambos países. En esta estrategia agregaremos valor a la vinculación mediante la inclusión de nuevos temas y un análisis innovador de los escenarios que enfrentemos en el futuro.

 

En los próximos años, nuestro principal objetivo de política exterior con respecto a Estados Unidos será la profundización de las relaciones bilaterales mediante políticas y acciones que tengan como eje referencial nuestro compromiso con América Latina.

 

 

- Europa

Existe una estrecha coincidencia de principios, valores y visiones entre Chile y la Unión Europea, sin olvidar la afinidad cultural y política que tenemos con los países miembros de esa asociación. Los grandes objetivos estratégicos de la política exterior de Chile hacia Europa para la próxima década serán continuar fortaleciendo el diálogo político a nivel bilateral, así como consolidar nuestros vínculos sobre la base de la profundización de los intercambios económicos, comerciales y la cooperación en sus distintas formas.

 

 

La Unión Europea se ha transformado gradualmente en un referente importante a nivel internacional en materia de integración regional, especialmente tras la reunión en Lisboa en octubre de 2007, en donde adquirió personalidad jurídica, lo que suprime en gran medida la unanimidad como mecanismo de toma de decisiones y les otorga mayor poder vinculante. Durante los próximos años, la Unión Europea se abocará a incrementar sus niveles de competitividad e innovación, lo que le permitirá seguir mejorando su posición como actor relevante a nivel mundial.

Considerando la afinidad de principios y valores compartidos entre Chile y la Unión Europea, haremos esfuerzos para fortalecer el diálogo político con esa región, con el objetivo de realizar acciones conjuntas, tanto en América Latina como en el Caribe, en ámbitos tales como la promoción de la cohesión social, el fortalecimiento de las instituciones democráticas y la estabilidad económica en la región. En el ámbito económico-comercial, emprenderemos acciones orientadas a buscar una mayor apertura comercial, que permita maximizar la potencialidad que la relación con la Unión Europea tiene para nosotros.

 

 

- Asia-Pacífico

Teniendo en consideración su dinamismo económico, peso demográfico y potencial de su intercambio comercial, el Asia – Pacífico seguirá adquiriendo importancia en el sistema internacional. La red de acuerdos que hemos construido con los diferentes países de esa región desde 1990, que concentra prácticamente dos tercios de la población del mundo, casi la mitad del producto de todo el planeta y el 36% de las exportaciones chilenas, ofrece enormes oportunidades para la próxima década.

 

En este contexto, redoblaremos los esfuerzos para que no sólo Chile se beneficie de esta relación, sino que el comercio pueda hacerse extensivo a todos los países de América Latina. Buscaremos concertar con los países de nuestra región iniciativas y esfuerzos para establecer líneas de acción comunes, orientadas a abordar las oportunidades que ofrece nuestra privilegiada posición en el Pacífico.

 

Chile participa en la cuenca del Pacífico a través de diversos foros, tales como el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), el Consejo Económico de la Cuenca del Pacífico (PBEC), el Consejo Empresarial ABAC (consejo asesor de APEC) y el Foro de Cooperación América Latina – Asia del Este (FOCALAE). Chile es parte de APEC desde el año 1994 y fue sede de la Reunión de Líderes en el año 2004. Continuaremos desempeñando en este foro un activo rol para apoyar el crecimiento y desarrollo de esta región, para contribuir a una mayor liberalización de la economía mundial, para reforzar los efectos positivos resultantes de la creciente interdependencia económica, y para reducir las barreras al comercio de bienes, servicios e inversiones. Inicialmente ideado para la simple promoción y cooperación en el Asia – Pacífico, se espera que en los próximos años este foro irá fortaleciendo su acción en áreas complementarias, tales como la lucha contra el terrorismo, el combate a la corrupción e iniciativas para enfrentar nuevas amenazas que podrían afectar las economías de sus miembros.

 

La arquitectura política de Asia continuará desenvolviéndose de manera dinámica alrededor del proceso de integración denominado ASEAN+3, compuesta por los diez países miembros de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático y las tres potencias de Asia Nororiental: Japón, China y Corea. Si bien aún es demasiado pronto como para vislumbrar los alcances de dicho proceso de integración, es razonable asumir que la región continuará creciendo económicamente y que sus países percibirán los beneficios de una mayor concertación política y económica. En este sentido, continuaremos profundizando los procesos de inserción política, comercial y cultural que iniciamos hace ya varios años, sobre la base de nuestra ventajosa posición geográfica, ribereña del Pacífico.

- Medio Oriente y África

Medio Oriente: Existe una larga y estrecha relación entre Chile y el Medio Oriente, cuyas culturas, principalmente la palestina, la siria, la libanesa y la judía, continuarán siendo un invaluable aporte al desarrollo nacional. Desde el punto de vista económico, el Medio Oriente tendrá para Chile una creciente importancia estratégica, no sólo por las cuantiosas reservas de hidrocarburos que posee, sino también por contar con el potencial para convertirse en un relevante destino de nuestros capitales. Esta importancia continuará manifestándose a través de la activa participación de nuestro país en instancias de coordinación, tales como el mecanismo de seguimiento de la Cumbre de Países Sudamericanos y Países Árabes (ASPA).

 

África: Continuará siendo el principal receptor de los Objetivos del Milenio de Naciones Unidas, así como de cooperación. Se espera que este continente siga experimentando transformaciones significativas en los planos político, económico y social. La vinculación con esta área, rica en recursos naturales y fuentes energéticas, y que está creciendo a tasas cercanas al 5% anual, constituye una importante tarea de nuestra política exterior.

 

En el marco de nuestra activa política de estrechamiento de vínculos institucionales con diversos países de África, participaremos de manera dinámica en el mecanismo de seguimiento de la Cumbre de Sudamérica y África y en la Unión Africana, organismo al que Chile fue recientemente aceptado como observador. Asimismo, continuaremos haciendo esfuerzos que se enmarquen dentro del cumplimiento de los Objetivos del Milenio, tales como el aporte anual al fondo UNITAID, organización que dirige sus esfuerzos a la adquisición de medicamentos para combatir las principales pandemias a nivel global en los países en vías de desarrollo.

 

 

 

2. Chile y la agenda global

La progresiva globalización del mundo en el que nos desenvolvemos como nación trae consigo nuevos desafíos y oportunidades. Para aprovechar sus ventajas, nos resulta de suma importancia que la globalización sea capaz de promover los bienes públicos universales, a través de los cuales lograr legitimidad y gobernabilidad. Para ello, Chile busca promover reglas claras, inclusivas y transparentes, privilegiando el derecho y el multilateralismo por sobre la fuerza y las respuestas unilaterales. La globalización ofrece grandes oportunidades que es preciso aprovechar, entre ellas la discusión nacional e internacional en materias tales como el género, los derechos de los pueblos indígenas, la protección del medio ambiente, el manejo de los recursos naturales, los derechos humanos, el trabajo decente, la transferencia tecnológica, la seguridad alimentaria, la lucha contra el terrorismo, el desarme, la seguridad humana, la promoción de los valores democráticos, la reducción de la pobreza, los derechos de los consumidores, son materias hoy presentes en toda la discusión nacional e internacional.

 

 

- Cooperación para la seguridad global

En un mundo globalizado la seguridad mundial es, más que nunca, una tarea colectiva. Estamos conscientes de la existencia de amenazas que traspasan las fronteras nacionales y que para enfrentarlas con éxito en los próximos años, deberemos buscar una estrecha cooperación entre las naciones.

 

Continuaremos condenando el terrorismo en todas sus formas, por ser una grave amenaza a la paz y la seguridad internacionales. Por ello, apoyaremos vigorosamente todas aquellas acciones que apunten a su erradicación, fortaleciendo las medidas, mecanismos y órganos de cooperación multilateral que existen en el marco del sistema internacional, de conformidad con los principios de Naciones Unidas (ONU) y de la Organización de los Estados Americanos (OEA). En nuestro compromiso contra el crimen transnacional organizado, reconocemos que sólo un esfuerzo concertado en el mediano plazo puede hacer frente en forma efectiva a las actividades ilícitas, tales como la trata de personas, el tráfico ilegal de migrantes y el problema mundial de la droga, que continuarán perjudicando no sólo a nuestras economías, sino también la institucionalidad existente, atentando contra los derechos fundamentales de las personas. Como miembros de la Convención de Naciones Unidas contra la Delincuencia Transnacional Organizada, continuaremos promoviendo su efectiva implementación. A nivel hemisférico, Chile continuará participando en los esfuerzos que se realizan en el marco del Plan de Acción contra la Delincuencia Organizada Transnacional de la OEA.

 

De manera similar, la proliferación de armas nucleares representa una amenaza latente para la paz y la seguridad internacionales. Por consiguiente, la política exterior de Chile seguirá contribuyendo al diálogo permanente y al arribo de acuerdos globales orientados al desarme y a la no proliferación de esas armas. Reconocemos que el resguardo de la paz y la seguridad internacionales presenta importantes desafíos. En este contexto, seguiremos por la vía de la cooperación y el entendimiento en las instancias multilaterales y regionales para garantizar a nuestros pueblos la seguridad que debemos otorgarles como Estado.

 

 

- Recursos naturales, energía y desarrollo sustentable

En la próxima década continuará creciendo la demanda de recursos naturales. Los países desarrollados, que ya han alcanzado elevados niveles de eficiencia en su consumo, mantendrán e incluso incrementarán aun más su demanda por energía, agua, bosques y tierra. Por otra parte, las grandes naciones en vías de desarrollo, como China e India, continuarán incrementando fuertemente su consumo energético en la medida que sus economías sigan creciendo. Se estima que las reservas convencionales de petróleo, manteniendo el nivel de inversión actual, se agotarán en cuarenta años y que para recurrir a nuevas fuentes será necesario incurrir en importantes inversiones. La construcción de nuevos oleoductos y gasoductos dentro de la próxima década presentará, asimismo, desafíos políticos, ambientales y tecnológicos. Con el alto precio del crudo, nuevos productores, tales como países de América Latina, Asia Central y África Occidental, además de Rusia, comenzarán a ser competitivos, con lo cual se alterará de manera drástica la actual cadena de suministros y equilibrios de poder.

 

Todo esto lleva a que los países dependientes de las importaciones, como el nuestro, sean especialmente vulnerables, y que las tensiones entre los Estados para conseguir recursos se perciban como una probabilidad cierta. Para reducir los futuros conflictos, es prioritario asegurar a la brevedad un nivel de oferta altamente diversificado, con posibilidad de canales logísticos alternativos. Dentro de este mismo esfuerzo, junto con diversificar nuestras fuentes de energía y fortalecer nuestra relación con los productores, apoyaremos la creación y mantención de mercados de energía internacionales eficientes, así como de regímenes jurídicos bien establecidos y que brinden certidumbre jurídica en materia de comercio y contratos.

 

En cuanto a la estrategia a implementar para avanzar hacia un desarrollo sustentable, apoyaremos los esfuerzos para introducir energías limpias y renovables, así como la promoción de la eficiencia en el uso de combustibles. En este sentido, continuaremos promoviendo el comercio de emisiones como un importante mecanismo para limitar las emisiones de carbono. Por último, cabe destacar que en la medida que la tendencia en el largo plazo avance hacia la utilización de energías renovables y se privilegie el concepto de eficiencia energética, la eventual utilización de la energía nuclear es una alternativa que puede llegar a cobrar vigencia.

 

- Cambio climático

El calentamiento global derivado de la creciente acumulación de gases de efecto invernadero en la atmósfera seguirá teniendo consecuencias en el clima. Dentro de los próximos años, estos efectos serán especialmente lesivos en ciertas áreas del planeta. Ello no sólo por el aumento del nivel de los océanos a causa de su expansión termal y el derretimiento de los hielos polares, sino por impactos colaterales asociados, tales como inundaciones, sequías, fuertes precipitaciones, tormentas y extensión del alcance geográfico de algunas enfermedades tropicales. Por sus consecuencias perniciosas en la agricultura y el comercio internacional, se estima que el cambio climático se constituirá en una importante barrera al desarrollo y un factor de inestabilidad en materia de desastres naturales, migraciones y conflictos.

 

Si bien existe consenso internacional sobre la necesidad de hacer frente al calentamiento global, conviven visiones divergentes sobre cómo lograrlo. El debate se centra en el alcance de las obligaciones que deben asumir los Estados, fundamentalmente en torno a la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, así como en el rol de las nuevas tecnologías y la adaptación a aquellos cambios inevitables.

 

Este será uno de los temas más importantes de la agenda internacional para la próxima década. Los países en desarrollo nos veremos enfrentados a obstáculos adicionales para mitigar las causas y adaptarnos a los inevitables efectos del cambio climático, los cuales se derivan de la falta de tecnología, financiamiento y, en algunos casos, marcos políticos e infraestructura que posibiliten la adopción e implementación de las necesarias políticas públicas.

 

La Convención Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y el Protocolo de Kyoto, el cual acuerda reducir las emisiones de gases que producen el calentamiento global, proporcionan el contexto procesal y conceptual dentro del cual debe abordarse este problema. Conforme al principio de "responsabilidades comunes pero diferenciadas y respectivas capacidades", corresponde que los países industrializados redoblen sus esfuerzos para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, así como que contribuyan sustantivamente a la provisión de tecnología y financiamiento para ayudar a las naciones en vías de desarrollo a enfrentar este fenómeno. Éstas, por su parte, podrían contribuir en la medida de sus capacidades a reducir aquellas emisiones, en tanto y cuanto ello no limite su crecimiento económico.

 

- Cohesión social, pobreza y gobernabilidad

La historia de América Latina ha estado marcada por sociedades que han reproducido patrones de inequidad y exclusión social. Se estima que la pobreza y la ingobernabilidad continuarán afligiendo a los países con menor desarrollo durante los próximos años.

 

Durante las últimas décadas Chile ha logrado importantes avances en torno al tema de la superación de la pobreza. No obstante, todavía existe cerca de un 13% de connacionales que están en esa condición y que, además de las carencias materiales, se encuentran expuestos a la marginalidad y a la exclusión.

 

Ante la realidad de encontrarnos en la región más desigual del planeta, hemos propuesto que el tema de la cohesión social constituya, dentro de la próxima década, un nuevo pilar del proceso de cooperación e integración regional, orientándose a alcanzar sociedades más inclusivas. En este sentido, participamos activamente en la Alianza Mundial para el Desarrollo, en el marco de la acción internacional para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio, decididos en la Cumbre de las Naciones Unidas en el año 2000, y del que continuaremos siendo actores constructivos, en el logro de los consensos necesarios para impulsar la apertura del comercio, las inversiones, y la cooperación económica y técnica para los países en desarrollo.

 

También se harán esfuerzos para establecer convenios de cooperación con los países más desarrollados en materia de promoción de la equidad y generación de oportunidades, así como favorecer todos aquellos ámbitos que, de manera directa e indirecta, incidan positivamente en nuestro desarrollo económico y el de nuestra región.

 

- Comercio internacional e inversiones

A partir de la década de los 70, Chile dio inicio a un proceso de apertura de su economía, el cual inicialmente tuvo un carácter unilateral y posteriormente fue acompañado, durante los 90, por una activa política de negociación de acuerdos comerciales, en el marco de lo que hemos denominado "regionalismo abierto". Las exportaciones, que hace diecisiete años eran de US$ 8,4 mil millones, hoy son de US$ 65,7 mil millones, proyectándose un sólido crecimiento para los próximos años. Ello se debe en gran parte gracias a nuestra actual red de acuerdos comerciales, la cual continuaremos ampliando dentro de los próximos años para incluir la apertura en los ámbitos de servicios, inversiones y compras gubernamentales, perfeccionamiento de las disciplinas del comercio de bienes, y establecimiento de sistemas más eficientes para la solución de controversias. Hemos tomado la decisión de avanzar en la ampliación y profundización de nuestras relaciones económicas y comerciales con las regiones más dinámicas de la economía mundial. Dentro de los próximos años haremos esfuerzos para lograr acuerdos comerciales con países tales como Malasia, Australia, Vietnam y Turquía.

 

El sistema multilateral del comercio seguirá siendo de especial relevancia para nuestro país, principalmente debido a nuestra ubicación geográfica y a la particular estructura de nuestra economía. Como miembros fundadores del Acuerdo General sobre Comercio y Aranceles (GATT) y de la Organización Mundial de Comercio (OMC), estamos profundamente comprometidos con el avance en las negociaciones por el éxito de la Ronda de Doha. Nuestra acción en la OMC, en conjunto con otros países del Grupo de los 20, tenderá a seguir reforzando nuestro compromiso con un comercio internacional basado en la igualdad de todos los países, no discriminatorio y sostenido sobre la base de la certeza jurídica que otorga esta organización. Continuaremos insistiendo en la importancia de lograr un sistema de reglas y disciplinas claras y obligatorias, aplicables a todos sus miembros, que otorgue estabilidad y predictibilidad al comercio, que limite la discrecionalidad en el ejercicio de las políticas comerciales y que proteja especialmente a los países más pequeños contra las acciones unilaterales que puedan adoptar otros miembros.

 

En los próximos años, haremos especial énfasis en que los países industrializados abran sus economías, especialmente en el sector agropecuario.

 

 

- Migraciones

En un contexto globalizado, de creciente interdependencia entre naciones y de mayor flujo de intercambios ya no sólo de bienes, servicios y capitales, sino también de personas, el fenómeno migratorio ocupará un lugar cada vez más destacado en la agenda de los países desarrollados y en vías de desarrollo, centrándose en cómo absorber las ventajas y contener sus problemas. Chile enfrentará, cada vez con mayor intensidad, lo que se denomina una "nueva inmigración", procedente especialmente de América del Sur. Sus principales características son su espontaneidad y su finalidad eminentemente laboral. El tipo de inmigrante destaca por ser principalmente femenino, de tipo urbano, y que se incorpora a labores relacionadas con la mano de obra en el área de la construcción, la industria y los servicios domésticos.

 

Uno de los importantes desafíos de Chile dentro de la próxima década consistirá en definir y concretar una política de inmigración. La importancia e impacto de este fenómeno nos llevará a delinear una política que comprenda ámbitos más amplios que los relacionados estrictamente con el ingreso al país. Entre las acciones que se deberán considerar, destaca el fortalecimiento del trabajo de la Comisión para elaborar la Política de Migración del Estado Chileno con funcionarios técnicos de los ministerios de Interior, Defensa, Educación, Trabajo y Relaciones Exteriores.

 

Teniendo especial cuidado en promover la adecuada integración y respeto de los derechos humanos y laborales de los trabajadores migrantes y sus familias, Chile abordará este fenómeno a partir de tres áreas fundamentales:

 

  • Definición de cómo enfrentar los próximos flujos migratorios, clarificando qué tipo de apertura y tolerancia fronteriza es la más adecuada para los próximos años.

 

  • Especificación de la manera en que el país manejará sus políticas internas destinadas al trato de inmigrantes indocumentados que ingresan y se establecen en Chile.

     

      • Desarrollo de instrumentos de integración lingüística, educativa y cultural, tanto para extranjeros como para chilenos, de modo de vencer la discriminación asociada a los inmigrantes.

       

      Estos elementos serán abordados teniendo en particular consideración la prioridad y énfasis que nuestra política exterior otorga a la región latinoamericana, en especial a los tres países vecinos.