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Lunes 5 de octubre de 2009  
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Los desafíos en la relación entre América Latina - El Caribe y la Unión Europea
Intervención del Canciiller de Chile, Mariano Fernández, en inauguración del seminario "10 años de la asocoación estratégica ALC-UE: Evaluación y análisis prospectivo".

Las relaciones entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe en el nivel de Cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno cumplen 10 años. Desde la primera cumbre birregional de Jefes de Estado y de Gobierno, celebrada en Río de Janeiro en junio de 1999, se han celebrado cinco cumbres al máximo nivel político.

 

La Cumbre de Río expresó un salto cualitativo en las relaciones entre ambas regiones, estableciendo una Asociación Estratégica birregional sobre temas del diálogo político, libre comercio y cooperación.

 

Para América Latina, la cumbre y, con ella, la profundización de los vínculos con Europa, permitió esencialmente equilibrar sus relaciones internacionales en todos los ámbitos.

 

Durante la última década, ambas regiones han construido una agenda muy amplia y han desarrollado trabajos conjuntos en varios foros birregionales, bilaterales, multilaterales y sectoriales en una amplia gama de asuntos.

 

Junto con ello, Europa se ha transformado en el segundo socio comercial de América Latina, en el principal socio en materia de inversiones y la Comisión Europea ha financiado más de 450 proyectos y programas por un importe superior a los 3 mil millones de Euros.

 

La institucionalización de las relaciones birregionales datan de la década de los setenta con reuniones periódicas entre el GRULAC y las autoridades de la Comisión Europea. Los temas se centraron esencialmente en cuestiones de comercio y cooperación.

 

Posteriormente, la entonces Comunidad Europea tomó un papel activo en el conflicto centroamericano e inició el Diálogo de San José en 1984. Para América Latina y Centroamérica en especial, la mediación europea fue de gran importancia en la firma de los acuerdos de paz.

 

Durante la década de los noventa, a través del trabajo conjunto realizado con el Grupo de Río, pudimos echar las bases para construir e institucionalizar un diálogo fecundo que culminó con la Cumbre del año 99.

 

De allí nació una asociación reforzada entre la Unión Europea y América Latina y el Caribe, que se ha consolidado en estos últimos 10 años y que ha permitido profundizar el diálogo político y estratégico birregional en varios ámbitos clave. Sus principales objetivos apuntan a fomentar la integración regional y avanzar en las negociaciones destinadas a establecer Acuerdos de Asociación con subregiones y países de América Latina, a enfocar la cooperación al desarrollo hacia la reducción de la pobreza y las desigualdades sociales y a mejorar el nivel educativo.

 

Hay algunos interesantes resultados que muestran nuestra relación birregional. Si me permiten podría resumir algunos de los temas más relevantes:

 

1. Creación de espacios de dialogo y concertación política al más alto nivel que ha permitido tener una mirada y voz común en temas relevantes tales como la pobreza y el cambio climático.

 

En Praga, en mayo pasado, la reunión ministerial UE-Grupo se concentró en la crisis económica y financiera, las energías renovables y la seguridad energética, temas relevantes para ambas regiones, pero también para el mundo.

 

Actualmente, el diálogo político se desarrolla en diversos niveles: principalmente, los altos funcionarios, los ministros de diferentes ramos y los líderes políticos conforman un cuerpo de diálogo político entre América Latina, el Caribe y la Unión Europea sin precedentes en las relaciones internacionales.

 

2. Igualmente se ha intensificado el diálogo sobre las políticas sectoriales, en particular, por lo que se refiere al desarrollo sostenible, las drogas y la migración y el medio ambiente.

 

3. Diversos tratados y acuerdos que vinculan ya a ambas subregiones. Estos han significado cambios cualitativos profundos en la calidad e intensidad de la relación.

 

4. En esta última forma, destacan los Acuerdos de Asociación con México y Chile que han multiplicado las relaciones y que han permitido la creación de redes entre las empresas, los ciudadanos, los parlamentos y la sociedad civil.

 

Deseable sería que las negociaciones con otros países de la región encontraron, finalmente, un punto de conclusión.

 

5. La naturaleza rica y dinámica del diálogo parlamentario ha quedado de manifiesto desde que se creó EuroLat (Asamblea Parlamentaria Euro-Latinoamericana) en la Cumbre de Viena.

 

En cuanto a las relaciones económicas y comerciales, éstas han evolucionado para beneficio de ambas regiones.

 

La UE es el segundo socio comercial más importante de América Latina. Durante la década pasada, se constató un aumento del comercio entre América Latina y la UE, ya que los intercambios comerciales aumentaron más del doble entre 1990 y 2006, sin embargo, comparativamente con la expansión internacional del comercio y, particularmente, con nuestras tareas de expansión, aún queda mucho por hacer en este terreno.

 

La UE también ha sido tradicionalmente el mayor inversor en la región. Esto ha sido incentivado además por el programa AL-Invest de la Comisión permite a empresas de ambas regiones, particularmente a las PYME, firmar acuerdos comerciales y beneficiarse de la transferencia de tecnologías.


El reforzamiento de las actividades del Banco Europeo de Inversiones (BEI) en América Latina, logro singular para nuestra región, ha significado que junto con multiplicar las corrientes de inversión hacia América Latina y el Caribe, también se ha producido una transferencia de tecnología y conocimiento. Paradójicamente, somos uno de los últimos países en aprobar un acuerdo con el Banco Europeo de Inversiones, a pesar de que lideramos el movimiento para que se instalara en América Latina.

 

Tomando el ejemplo de Chile, vemos que se ha triplicado el valor de las exportaciones chilenas hacia el mercado europeo desde la entrada en vigor del Acuerdo de Asociación bilateral en 2003, pasando de 5 mil millones de dólares a más de 17 mil millones el año 2008.

 

Las relaciones entre Chile y la Unión Europea se han mostrado muy dinámicas y proactivas. En 2005 se lanzaron dos diálogos sectoriales, enfocados en el interés mutuo en materia de educación y políticas sociales. Así, se organizó en Santiago de Chile el primer foro UE-ALC sobre la cohesión social, en septiembre de 2007, que también fue una buena instancia de preparación de la V Cumbre UE-ALC de Lima.

 

Finalmente, durante el IV Consejo de Asociación Unión Europea-Chile, celebrado en mayo de 2009 en Praga, República Checa, se acordó crear una Asociación para el Desarrollo y la Innovación. La propuesta ya había sido formulada en 2008 por la Presidenta Michelle Bachelet en la Cumbre de Lima, y se basa en la idea de profundizar, desde Chile, las relaciones entre la UE y la región latinoamericana en temas de común interés y de perspectivas futuras. En un inicio, la Asociación para el Desarrollo y la Innovación se centrará en educación, energía y medioambiente.

 

La Cumbre UE-ALC que se celebrará en Madrid en mayo del próximo año significará un paso adelante en la renovación de la Asociación Estratégica entre ambas regiones y se centrará en la innovación y la tecnología, como motor del desarrollo sostenible, y en la integración social. Este es un campo casi inexplorado y con una potencialidad de intercambio importante. Así, la Cumbre de Madrid buscará crear una agenda centrada en los desafíos y posibilidad de sinergia comunes, donde el espacio eurolatinoamericano pueda desplegarse en todo su potencial.

 

Ambas regiones comparten su apoyo al multilateralismo y están en condiciones de poder coordinar sus posturas sobre muchos asuntos de la agenda global, tales como la lucha contra el terrorismo, el calentamiento global y otros problemas medioambientales, la prevención de conflictos, el desarme, la proliferación de armas ligeras, la lucha contra los estupefacientes, el lavado de dinero, la abolición de la pena de muerte, etc.

 

Como conclusión, podemos afirmar que es posible aumentar el potencial político de las Cumbres. Ello podría conseguirse celebrando Cumbres más centradas en los resultados, con agendas más acotadas y centrar el diálogo en objetivos operativos y en los medios de conseguirlos.

 

Finalmente, creemos que la creación de una Fundación Eurolatinoamericana ( EUROLAC), un mecanismo institucionalizado que haga un seguimiento continuo en el periodo entre cumbres, por ejemplo en forma de una Secretaría General, y cuyo establecimiento se anunció en la pasada Cumbre de Lima, debiera ser un objetivo de la próxima cumbre de Madrid.

 

La diversidad de los foros de diálogo birregionales hace necesario un organismo de estas características, que alimente la reflexión, que evalúe los avances y que convoque a los diferentes actores a un trabajo común provechoso para ambos continentes. Chile está dispuesto a colaborar estrechamente en esta iniciativa y a desplegar sus mejores esfuerzos y recursos para lograr este objetivo.